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FICHA DE SECCIóN

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Ciencia ficción: visionarios o génios
Emitido el 08/04/2001 en el programa Gazapos en la Ciencia - Ficción
Sección: Un Tiempo para el Espacio

Descripción:

por la Dra. Inés Rodríguez Hidalgo

Miquel Barceló, autor del excelente libro 'Paradojas: ciencia en
la ciencia-ficción' que ha inspirado esta sección, reivindica el
importante papel de este estilo de narrativa, cine, arte, en
definitiva, para llevar al gran público la ciencia y la
tecnología. Aunque la ciencia-ficción no las utilice de forma
necesariamente exacta y correcta, es innegable su gran atractivo
sobre el público, especialmente juvenil, y su validez para
estimularles a reflexionar sobre hechos científicos.


Cuestiones como si existe inteligencia extraterrestre, si podemos
viajar hasta estrellas a muchos años-luz del Sistema Solar (y
regresar, claro) o enviar mensajes al pasado tienen, hoy por hoy,
un NO por respuesta, desde un punto de vista rigurosamente científico,
basado en evidencia observacional bien contrastada con la teoría.
Pero siempre se puede especular sobre esas y otras posibiliades,
y hacerlo de forma amena es una de las principales funciones de la
ciencia-ficción.

Además, destacados autores como Asimov, Sagan, Arthur C. Clarke,
Fred Hoyle o Gregory Benford se formaron como científicos, con lo
que sus especulaciones pueden ser no sólo amenas, sino científicamente
plausibles. Podría decirse que la ciencia-ficción intenta responder a
la pregunta '¿Qué pasaría si...?', basándose en hipótesis que en el
mundo cotidiano se consideran todavía extraordinarias o prematuras.


Uno de los temas centrales de la ciencia-ficción es el de los
desplazamientos interplanetarios, especialmente de moda antes de los
Sputnik o los Apolo. Un claro ejemplo es el viaje a la Luna, imaginado
por numerosos autores, como Luciano de Samosata, del siglo II de nuestra
era, en su libro 'Una historia verdadera', el propio Kepler en su
obra 'Somnium' de 1634 o Cyrano de Bergerac, a mediados del siglo
XVII, en la 'Historia cómica de los estados e imperios de la Luna'.


Julio Verne presentó en su libro 'De la Tierra a la Luna' de 1865
uno de los primeros viajes interplanetarios utilizando tecnología
conocida. La nave era una bala propulsada por un cañón: tremendo
error, ya que la insoportable aceleración causada por ese único
impulso instantáneo para alcanzar la velocidad de escape convertiría
irremediablemente en gofio a los tripulantes. Medio siglo antes Lord
Byron proponía en 'Don Juan' una máquina de vapor, que tampoco es
válida por su insuficiente potencia.


A mediados del siglo XIX Alejandro Dumas plantea en 'Un viaje a la Luna'
una hipótesis realmente original: la utilización para elevar la nave
de una materia rechazada por la Tierra. En 1901 H.G. Wells retomó esta
idea en su novela 'Los primeros hombres en la Luna', en la que la
sustancia 'cavorita' actúa como blindaje ante la fuerza gravitatoria.
Pero diez años más tarde Einstein nos enseñó que la gravedad no se
puede apantallar, como hace un buen dieléctrico con la electricidad...
por mucha 'cavorita' que se use.

Sin embargo algunas ideas, fantásticas en su momento, como las energías
química, nuclear y eléctrica, se contemplan y estudian hoy seriamente
como métodos de propulsión espacial.


Sin duda la sugerencia más atrevida es la de impulsar una nave usando
la presión de la luz solar, propuesta por Fora y Grafinia a finales del
XIX en 'Extraordinarias aventuras de un sabio ruso' o, ya en el siglo
pasado, por Arthur C. Clarke en 'El viento del Sol'.


Pues bien, según un proyecto de NASA, la luz del Sol será utilizada
dentro de los próximos 10 o 20 años para propulsar un vehículo
interestelar más allá de nuestro Sistema Solar, alcanzando unos
324000 km.h, 10 veces la velocidad de la lanzadera espacial en órbita.
Para diseñar una vela solar se necesita un material fuerte, pero ligero,
que pueda ser desplegado en el espacio resistiendo el intenso calor del
Sol. Un buen candidato es la fibra de carbono. Se considera además la
posibilidad de utilizar láseres de gran potencia o transmisores de
microondas, para dar un empuje adicional al vehículo durante unas pocas
semanas, con lo que llegaría a 1 décima de la velocidad de la luz.



El Programa Tecnológico para la Vela Solar planea lanzar un vuelo de
demostración en el año 2005, seguido de la Sonda Interestelar en 2010.

Como ven, algunas ideas de la ciencia-ficción dejarán pronto de ser
una fantasía.


Y esto es todo por hoy.
Cordiales y astrofísicos saludos y hasta el próximo programa.


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